Continuamos hoy nuestra reflexión sobre la flexibilización y el enriquecimiento de las funciones profesionales según los distintos perfiles que encontramos en los centros.
Recordemos que en nuestro anterior artículo señalábamos que la flexibilidad en las funciones y el enriquecimiento de las capacidades son el marco sobre el que proyectar y realizar los cambios en las competencias y responsabilidades de los profesionales.
Profesionales técnicos
Con respecto a trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales, psicólogos, fisioterapeutas, enfermeras profesionales médicos y otros perfiles comunes en los centros, el desafío primordial es potenciar la interdisciplinariedad y evitar que sus actuaciones estén parceladas y desarraigadas del proyecto de vida de la persona (entendido este en sentido amplio).
Los roles técnicos de los que hablamos requieren de mayor capacidad de lectura funcional conjunta, uso compartido de datos, trabajo interdisciplinar real y eficiente y un mayor peso en las acciones preventivas y anticipatorias. Igualmente entendemos que deben tender a adquirir roles de investigación —o desarrollo estructurado de conocimiento—, docencia e incluso liderazgo dentro de su centro o ámbito de competencia.
Esta transición desde lo parcelado a lo integral e integrado puede realizarse de forma ágil aprovechando los Planes de Atención para dotarlos de un alcance y un sentido muy por encima de la tendencia habitual que marcan los PAIs (o herramientas y nombres análogos) y con capacidad real de aportar impactos y transformaciones en la vida de las personas: tanto en su vivencia cotidiana como en la satisfacción y consecución de otros objetivos de naturaleza vital. En esa práctica sobre los planes de atención es dónde encontramos la mejor ventana de oportunidad sobre la que incorporar en la práctica estos nuevos enfoques. Hablamos de un enfoque de learning by doing… pero si olvidar que las destrezas y capacidades en este sentido deben ser, preferiblemente, integradas también desde lo teórico, mediante acciones formativas adecuadamente pesonalizadas a las realidades y necesidades concretas del equipo y de sus individuales.
En definitiva, proponemos que los perfiles técnicos se conviertan en auténticos arquitectos de la continuidad asistencial, capaces de integrar la información procedente de distintos ámbitos y traducirla en decisiones comprensibles y dotadas de sentido para el equipo para, con ello, orientar todas las intervenciones que suceden en la persona hacia objetivos que tengan sentido para ella desde una estricta aproximación al principio de continuidad de la atención.
Dirección y gestión
En la esfera directiva el cambio que consideramos apropiado se recorre abandonando gradualmente la centralidad de la operatividad basada en la gestión de la ocupación, costes, cumplimiento normativo y cobertura de incidencias —que seguirá siendo necesario e importante—, para adoptar un rol de dirección y liderazgo mayoritariamente enfocado en el modelo de apoyos y en el cuidado de sus elementos, maximizando necesariamente el capital profesional y organizativo para, a su vez, maximizar los impactos personalizados en las personas usuarias.
Encontramos, de esta forma, algunas funciones clave a otorgar un rol preminente dentro del cuerpo de responsabilidades directivas y gestoras:
- traducir el modelo de atención y personalización a la práctica diaria de acuerdo con las particularidades de nuestro centro o entidad,
- asegurar coherencia entre la valoración integral de las personas y las herramientas de atención personalizada y la calidad y continuidad de los apoyos prestados
- priorizar aquellas condiciones que permitan la excelencia en la prestación de apoyos, pero, especial e ineludiblemente, en la organización-coordinación-comunicación entre los equipos de atención directa y los equipos técnicos y entre todos los profesionales,
- asegurar la continuidad relacional con la persona y su familia,
- apoyar la autonomía y la toma de decisiones responsables de todos los profesionales y de los equipos ante las contingencias de la atención, la flexibilización contextual de los protocolos de intervención y la autogestión y autosuficiencia en el establecimiento y gestión de itinerarios de mejora de la atención
- desarrollar y optimizar itinerarios formativos dirigidos a la mejora de los profesionales y del modelo de atención dentro de un marco de desarrollo de carreras profesionales.
Igualmente, apoyar el modelo implicará, de forma transversal:
- rediseñar puestos,
- revisar cargas improductivas
- introducir tecnología útil y capacitar para su uso
- establecer mandos o liderazgos intermedios temporales o estables
- profesionalizar la supervisión y vincular los sistemas de información a la toma de decisiones efectivas y ágiles basadas en inteligencia y evidencia.
Agunas propuestas acerca de cómo acercar en el tiempo este tipo de profesionales
La Estrategia Europea de Cuidados ya ha identificado la mejora de las condiciones laborales de base como una de las palancas esenciales para abordar la atracción de personas y talento al sector, por lo que no nos detendremos en ello. Sí consideramos que en adición a tales condiciones basales, la intervención en el contenido y sentido del trabajo y el desempeño laboral cotidiano juegan un papel importante en configurar unas buenas condiciones laborales. Las propuestas de este y nuestro anterior artículo, dibujan un escenario que, de acercarnos a él, redundan inevitablemente en una experiencia profesional mejor y, por tanto, en una mejora laboral.
Para recorrer parte de ese camino proponemos repensar y reformar la formación tanto inicial como especializada para el tipo de desempeño que realmente se precisa. La OCDE ya insiste en que los sistemas sanitarios y de cuidados necesitarán perfiles con más competencias transversales, digitales y colaborativas.
Pensamos para ello en un enfoque formativo integral, pero con especial foco en la capacitación relacional, digital y para la toma de decisiones -sin devaluar las necesarias competencias técnicas duras-. Así, seguimos, entendemos que los itinerarios formativos deben ser recorridos bajo un enfoque de personalización real: adecuar los contenidos y las pedagogías a todos los perfiles que presenta la entidad de manera que puedan ser provistos con flexibilidad a quienes lo necesiten y, al mismo tiempo, que tales itinerarios y contenidos puedan ser modulados y combinados de acuerdo con las necesidades formativas y a la subsecuente praxis requerida por cada uno de los profesionales. En definitiva, proponemos potenciar la flexibilidad de los profesionales flexibilizando también los itinerarios formativos.
Consideramos, por otra parte, esencial reorganizar el trabajo con el apoyo de tecnología útil. En tanto los profesionales siguen dedicando una parte importante —incluso desproporcionada— de su jornada a labores de registro y los protocolos de registro favorecen registrar mal, duplicar información o tener que perseguir datos dispersos, dificultamos la profesionalización real de los equipos y los perfiles. La digitalización, bien diseñada, no sustituye el cuidado: libera tiempo, mejora la trazabilidad y refuerza la capacidad de decisión.
Desde ConnectACP Care apoyamos la tecnología, la formación y capacitación y el acompañamiento a los centros y entidades para la transición a modelos organizativos que favorezcan y garanticen la atención personalizada. En definitiva, apoyamos construir los escenarios en los que las personas cuentan con herramientas para poder ser los mejores profesionales posibles.
Póngase en contacto con nosotros para ver cómo podemos construir conjuntamente una mejor realidad para su entidad y todas las personas en ella.
